Los Derechos Humanos están amparados bajo el derecho internacional, pero el trabajo para asegurar su cumplimiento y asumir los casos de aquéllos cuyos derechos han sido violados puede resultar un ejercicio peligroso en muchos países del mundo. Los defensores de los Derechos Humanos son a menudo la única fuerza posicionada entre el ciudadano de a pie y el desproporcionado poder del estado. Por ello son actores fundamentales en el desarrollo de los procesos e instituciones democráticos, para poder acabar con la impunidad y para la promoción y protección de los derechos humanos.
Los defensores de los Derechos Humanos son a menudo víctimas de acosos, detenciones, torturas, difamaciones, suspensiones laborales, privaciones de libertad de movimiento y obstáculos en la obtención del reconocimiento legal de sus asociaciones. En algunos países son asesinados o "desaparecidos."
En los últimos años ha incrementado la conciencia general del enorme riesgo que corren los defensores de los derechos humanos en su labor. El riesgo es fácil de identificar cuando los defensores trabajan en situaciones hostiles como, por ejemplo, cuando la ley de un país penaliza a las personas que realizan ciertos tipos de trabajo relacionados con los derechos humanos. Los defensores corren también riesgo cuando la ley autoriza plenamente el trabajo en derechos humanos por una parte, pero por la otra no castiga a aquéllos que amenazan o atacan a los defensores. En situaciones de conflicto armado, el riesgo se hace más patente todavía.
Exceptuando algunas situaciones caóticas en las que la vida de un defensor puede estar en manos de unos soldados durante un control de carreteras, la violencia perpetrada contra los defensores no debe considerarse indiscriminada. En la mayoría de los casos los ataques violentos representan una respuesta deliberada y organizada contra el trabajo de los defensores, vinculada a una clara agenda política o militar.
Estos desafíos hacen que los defensores de los derechos humanos deban implementar amplias y activas estrategias de seguridad en el día a día de su trabajo. Ofrecer a los defensores consejos bienintencionados o recomendarles que "vayan con cuidado" no es suficiente: se hace imprescindible una mejora en el manejo de su seguridad. Este manual no ofrece soluciones “hechas a medida” listas para ser aplicadas en cualquier situación. No obstante pretende proporcionar una serie de maniobras dirigidas a mejorar la gestión de la seguridad de los defensores.
Las lecciones de seguridad más efectivas proceden de los propios defensores - de sus experiencias diarias y de las tácticas y estrategias que van desarrollando con el tiempo para proteger su propio entorno de trabajo y el de los demás. Este manual debe, por lo tanto, considerarse como un trabajo en proceso de elaboración que deberá actualizarse y adecuarse a medida que recopilemos más información por parte de los defensores de los derechos humanos que trabajan en primera línea. También hay lecciones que aprender de las ONGs humanitarias internacionales, que han empezado recientemente a desarrollar sus propias normas y procedimientos para salvaguardar la seguridad de su personal.
Es importante tener en cuenta que el principal riesgo de los defensores es que a menudo las amenazas de hecho se convierten en ataques. Los agresores poseen la voluntad, los medios y la impunidad para llevar a cabo las amenazas. Por lo tanto, el mejor instrumento para proteger a los defensores es la acción política dirigida a la necesidad por parte de los gobiernos y la sociedad civil de presionar y actuar contra aquéllos que día tras día amenazan, hostigan y matan a defensores. Por ello los consejos facilitados en este manual no pretenden de ninguna manera reemplazar la debida obligación de todos y cada uno de los gobiernos de proteger a los defensores de los derechos humanos.
Dicho esto, los defensores pueden mejorar considerablemente su seguridad observando algunas normas y procedimientos propuestos y probados.
Este manual representa una modesta contribución hacia un fino compartido por muchas y diversas organizaciones: preservar la inestimable labor que realizan los defensores de los derechos humanos. Son ellos quienes están en primera línea, y son también ellos los protagonistas de este manual.

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