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Suscríbase a los otros boletinesMiércoles 1ro de septiembre de 2010 por UDEFEGUA
31 de agosto de 2010
La Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de Guatemala (UDEFEGUA) condenamos y repudiamos el asesinato, ocurrido el 25 de agosto de 2010, del guía espiritual kaqchikel Leonardo Lisandro Guarcax, director de la Escuela Oficial de la comunidad de Chuacruz y coordinador del Centro Cultural Sotz’il Jay de Sololpa, cuyo cuerpo fue hallado sin vida al día siguiente, con graves señales de tortura.
Queremos señalar que como UDEFEGUA hemos seguido los acontecimientos que se vienen dando desde 2008 en la Aldea El Tablón, departamento de Sololá, dado que no es la primera vez que se denuncian las bandas delicuenciales y de secuestradores en esta región, incluso ya se ha acompañado a prestar denuncias a varios defensores/as que han constatado estos hechos y que siguen reclamando justicia.
De esta manera, denunciamos que todavía no han sido esclarecidos los asesinatos de los dos familiares de Lisandro, ocurridos en 2009, Jesús Ernesto y Carlos Emilio Guarcax González, ambos pertenecientes también al Centro Cultura Sotz’il Jay y cuyos decesos no pudieron ser aclarados tras varios meses de investigación por parte de autoridades y organismos civiles.
Por ello, solicitamos al Ministerio Público y a las autoridades competentes, que relacionen este nuevo caso con los hechos que se han venido dando desde 2008 en El Tablón y hacemos responsables a las autoridades en tanto las investigaciones siguen incompletas, los hechos acontecidos siguen sin esclarecerse y mientras no se ve voluntad para resolver dichos sucesos. Exigimos que investiguen prontamente la situación que se está dando en esta región, y en especial por la captura de estas bandas que destruyen la cultura y la libertad de los pueblos. Que en las investigaciones de estos hechos se tome en cuenta el posible móvil de que exista un estigma en contra de las víctimas por su calidad de defensores de derechos de los pueblos indígenas. Por último, queremos señalar la gran pérdida que supone este cruel asesinato para la comunidad guatemalteca, especialmente para quienes conocíamos a Lisandro y toda su trayectoria en favor de la cultura Maya Kaq’chikel y por ende guatemalteca. Queremos expresar nuestra solidaridad a la familia y compañero/as de Lisandro, animando a los y las defensoras de Derechos Humanos como lo fue Lisandro, para que no decaigan en la lucha por las libertades y la cultura de nuestras comunidades.
Guatemala, 31 de agosto de 2010