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Suscríbase a los otros boletinesMiércoles 20 de junio de 2007 por Diane Paul
El papel de los trabajadores de derechos humanos (en inglés HRO) puede variar considerablemente dependiendo de la misión o de las órdenes de la organización a la que pertenecen. Muchas misiones implican “asistencia técnica” y/o “desarrollo de capacidades”- roles que implican asistir a los gobiernos, comisiones de derechos humanos y en ocasiones ONG nacionales de derechos humanos, en el progreso y aplicación de las leyes de derechos humanos y en el apoyo a las estructuras. Otras veces incluye el monitoreo general así como dar parte del cumplimiento y respeto de los derechos humanos, en algunos casos llegando a la investigación de las violaciones de los derechos humanos en colaboración con el gobierno o de forma autónoma.
Por añadidura, un buen número de HRO han sido desplegados para proporcionar consejo, operaciones de mantenimiento de la paz o/y en Equipos de Países de la ONU (UNCT) para la incorporación de los derechos humanos a sus actividades y asegurando el respeto de los derechos humanos mediante pacificadores y otro personal. Futuras misiones de OHCHR incluirían también el requerimiento de “promover y proteger” los derechos humanos -un papel con un significado importante y ambiguo, interpretado de diferentes maneras por diferentes actores.
Aunque este articulo explora las implicaciones del Nuevo Papel de protección de los trabajadores de derechos humanos de OHCHR en cierta profundidad, los trabajadores de derechos humanos y otras personas que trabajan en diferentes misiones de monitoreo encontrarán algunos de los ejemplos y recomendaciones de utilidad.
Reformas en la ONU tales como la creación del Consejo de Derechos Humanos, el desarrollo del «enfoque grupal», la protección de los desplazados internos sobre el terreno y los radicales cambios propuestos por el Alto Comisionado de Derechos Humanos para su organización, proporcionan cierta esperanza para una mejor protección. Por otro lado, un observador más cínico puede cuestionar si esos esfuerzos serán utilizados como otra cortina de humo que cubra el inmovilismo de gobiernos que no están preparados para llevar a acabo acciones políticas o militares decisivas para prevenir las violaciones generalizadas de los derechos humanos y las leyes humanitarias internacionales.
La presencia de observadores desarmados, trabajadores de ayuda humanitaria y pacificadores mal equipados no supone un contrincante en posición de enfrentarse a fuerzas decididas a desplazar civiles de sus tierras, violar mujeres con impunidad, oprimir disidentes y, como hemos visto en Ruanda, Bosnia y ahora Darfur, determinados a exterminar a un grupo, parcial o totalmente, es decir, empeñados en cometer genocidios. Las personas que trabajan en misiones humanitarias o de derechos humanos han salvado muchas vidas en situaciones de conflicto armado o incluso genocidio- y continuaran haciéndolo, por su dedicación y coraje, para salvar aún mas personas. Pero no son capaces de prevenir atrocidades a gran escala- sólo pueden esperar ser capaces de mitigar y prevenir una parte de los abusos cometidos. Las organizaciones que los envían al frente deben ser conscientes de la necesidad de proteger a su personal y de documentar y publicitar los efectos que, la incapacidad de gobierno y cuerpos intergubernamentales como el Consejo de Seguridad de la ONU de parar esos perpetradores envalentonados por las demoras de las grandes potencias mundiales, tiene sobre los civiles, debido a intereses personales y a la cobardía.